viernes, 24 de julio de 2026

MÁS ALLÁ DE LAS ARRUGAS

Me gusta trabajar con personas mayores. Siento que tienen mucho que aportar, mucha sabiduría, quizá no de la manera en que normalmente se piensa, pero sí a través de sus experiencias y de sus vidas. Son ejemplos de vida. A veces, ejemplos de una vida que tú no querrías vivir, ya sea por decisiones propias o por las circunstancias que les tocaron. Otras veces las observas y piensas: "Ese no es el camino que quiero seguir". Y ambas cosas enseñan.

También ves realidades muy diferentes. Hay personas cuya familia ha tenido que apartarlas de su núcleo porque ya no pueden brindarles los cuidados que necesitan. Algunas padecen enfermedades que requieren atención diaria y especializada. Otras, con mucha tristeza, están allí porque su familia ya no puede o no quiere hacerse cargo de ellas. En ocasiones, la mejor decisión es dejarlas en un lugar donde sabes que estarán bien cuidadas, aunque la relación termine reducida a una visita ocasional o al pago de una mensualidad. Hay de todo. Y es normal, porque esto también forma parte de la vida, y la vida está llena de historias distintas.

Lo cierto es que me encanta trabajar con ellos. Aunque muchos padecen enfermedades que les impiden recordar nombres, lugares o momentos, siguen siendo, en esencia, las mismas personas. Puedes llegar a enamorarte de su personalidad, disfrutar de sus ocurrencias, de sus sonrisas y de la ternura con la que agradecen los pequeños gestos.

También hay días difíciles. A veces aparecen los gritos, las malas contestaciones o el enfado. Pero, ¿quién no ha tenido un mal día? Es entonces cuando debo recordar que mi labor exige empatía, paciencia y comprensión. No debo tomar esas reacciones como algo personal, porque detrás de ellas suele haber dolor, miedo, confusión o una enfermedad que les impide expresarse de otra manera.

Trabajar con personas mayores me recuerda, cada día, que todos estamos recorriendo el mismo camino. Algún día nosotros también llegaremos a esa etapa de la vida. Por eso creo que acompañarlos con respeto, dignidad y cariño no solo habla de quiénes son ellos, sino también de quiénes somos nosotros.

MÁS ALLÁ DE LAS ARRUGAS Me gusta trabajar con personas mayores. Siento que tienen mucho que aportar, mucha sabiduría, quizá no de la manera ...